Enfermedades en cerezas y nutrición mineral: más allá del patógeno y la búsqueda del equilibrio

Enfermedades en cerezas y nutrición mineral: más allá del patógeno y la búsqueda del equilibrio


Por: Héctor García O., Co-Fundador y Gerente Gral. Laboratorios Diagnofruit Ltda, Miembro SOCHIFIT y AMICH. hgarcia@diagnofruit

Un conocimiento clave que nos enseñan, probablemente, en la primera clase de fitopatología, es el llamado triángulo de la enfermedad, que de una forma esquemática nos propone los ejes críticos que inciden en el desarrollo de una patología en un vegetal. Ambiente, Patógeno y Hospedero forman el triángulo, donde si las condiciones ambientales se dan, existe inóculo del patógeno y el hospedero es susceptible, dando paso a la ENFERMEDAD, desde un marchitamiento a muerte de plantas, pasando por pudriciones de frutos.

Para dirigir el foco de este artículo nos centraremos en uno de los puntos críticos enunciados: hospedero susceptible. Ciertas especies vegetales son susceptibles a ciertos patógenos, muchas veces por una coevolución patógeno-hospedero; un ejemplo clásico es Pseudomonas syringae pv. syringae (Pss) que genera cáncer bacterial en cerezos, misma bacteria difícilmente podría generar esta enfermedad en vid, ni síntomas ni nivel de daño. Dicha susceptibilidad hacia Pss en cerezos, también se da en grados si observamos variedades; de esta forma, investigaciones en USA señalan que Bing y Sweetheart son los cultivares más susceptibles, mientras que Regina y Rainier resultaron ser las más resistentes, así mismo los portainjertos ofrecen mayor o menor tolerancia a la enfermedad.

Conocemos el comportamiento de variedades hacia pudriciones; Bing o Santina se pudren menos que otros cultivares como Sweetheart o Brooks, pero tomando el ejemplo anterior, una planta Regina, ¿se puede enfermar de forma severa?, ó ¿Por qué hay huertos de Bing cercanos, que difieren en agresividad al ataque de Pss? Entramos entonces, más allá de la susceptibilidad intrínseca que posee cada especie, variedad o mix cv/pi, a una susceptibilidad que acrecentamos o aminoramos a través de ciertos manejos, como nutrición mineral; por ejemplo, plantas en desequilibrio son más susceptibles a
ataques de patógenos, aquí es donde comenzamos a plantear la idea de plantas o frutos en estado Zen, tomando ancestrales conceptos orientales como lo ilustra la imagen del artículo.

Hace más de una década comenzamos el trabajo de entender las conexiones que existía entre enfermedades y equilibrio nutricional y fue en kiwis y uva de mesa donde más pudimos integrar conocimientos. En importantes trabajos con el Comité del Kiwi relacionamos cómo los niveles de nitrógeno en la planta y fruto podían incidir en ablandamiento prematuro, lo que iba de la mano con aumentos en la presencia de pudrición gris pedicelar (Botrytis), luego de almacenaje refrigerado
prolongado. Dichos estudios, o más bien los resultados de éstos, cuando tenemos una industria que se mueve rápido, ventas aseguradas o clima benigno, la verdad es que no hacen mucho ruido y el impacto es menor, debido a que los reclamos no abundan y la sustentabilidad no se ve amenazada (aunque no se produzca de forma óptima). Sin embargo, bajo la amenaza constante del cambio climático, aumento del precio de los insumos, transporte y problemas logísticos, HOY todo lo que involucre una producción basada en los DETALLES se transforma en un punto crítico que debemos abordar de forma imperiosa para la temporada 2022-23 y a largo plazo.

Volviendo al ejemplo de kiwis y uvas, lo primero que aprendimos fue que los estándares foliares estaban muy pasados con respecto a Nitrógeno (luego explicaré porque tomo este elemento como punta de lanza para este tema). Esto se debe a que dichos estándares estaban construidos en USA, Italia o Nueva Zelandia, donde los mercados de ventas son distintos; viajes y almacenajes más cortos, entonces, el detalle del desequilibrio no alcanzaba a ser notado.

Luego, interiorizamos otro concepto, nosotros no exportamos hojas, si no fruta, entonces, bajo esa perspectiva ¿debíamos analizar la concentración de nutrientes en el fruto para segregar (herramienta de corto plazo) y para regular la fertilización probablemente ya pensando en la próxima temporada (herramienta de mediano plazo)? La respuesta es rotunda y es SÍ, estos análisis deben acompañar a los foliares; el producto final, la fruta, debe formar parte del contexto, casi de forma tan importante como lo es la planta general.

Si bien las curvas de acumulación de minerales eran conocidas por trabajos esencialmente internacionales, desconocíamos la dinámica local. Con esta información podíamos determinar cuándo muestrear, y la verdad fue un punto complejo de determinar, debido a que el N se acumula hasta cosecha en los frutos; sin embargo, existe una especie de plató que utilizamos como límite, considerando, además, la posibilidad de que el resultado esté a tiempo y nos de luces antes de segregar esa fruta a una guarda (tiempo promedio de respuesta de lab =15 días).

Como conclusión alternativa, un hallazgo importante, es que la extensión en el tiempo de una fertilización nitrogenada durante la temporada, muy cercana a cosecha, aumenta las posibilidades de generar fruta desequilibrada, entonces en huertos problemáticos comenzamos a adelantar el timing de aplicación y disminuir las unidades de nitrógeno. Un último detalle con el nitrógeno es que la fuente de este elemento también es crucial a la hora de generar una fruta en estado Zen, nitratos y amonios pueden hacer una diferencia sustancial, considerando similares unidades de nitrógeno total aplicadas
en el año.

¿Solo el Nitrógeno es Importante?


Se preguntarán por qué hasta estas líneas centro este texto en el N, considerando que existen otros elementos, que sabemos son importantes en el equilibrio de vegetales y en especial de frutos. La respuesta es simple y tiene que ver con la experiencia y la realidad técnico-logística local. El nitrógeno, en cierta forma es el elemento más “extrovertido” a la hora de marcar desequilibrios y eso está muy relacionado a la importancia que posee este macroelemento dentro del funcionamiento general del vegetal y las magnitudes que este está concentrado en los distintos órganos. Al mismo tiempo, el análisis de laboratorio Kjeldahl está muy estandarizado y mecanizado, por lo tanto, las diferencias entre laboratorios son mínimas.

Pero existe otro elemento importante: Calcio; este mineral, entre otras funciones, cierra el ingreso a los patógenos a través de dar estructura a la pared celular. Como dato general, en plantas anuales, al menos el 60% del Ca está en la pared celular, el 7% en las membranas y el restante 33% está en la fracción soluble de la célula. Ca y N están muy relacionados, un huerto alto en N posee mucho crecimiento vegetativo, lo que genera más sombra, retrasos en la maduración, menor calidad de frutos, hojas que desvían el Ca hacia sus propias estructuras y desarrollo de brotes, de esta forma la fruta construida es un sink débil para Ca y fuerte para nitrógeno, el resultado: una cereza susceptible a
pudriciones y de baja calidad.

El Calcio está en menor proporción en los tejidos vegetales, por lo tanto, el rango que debemos mirar es pequeño y la técnica de muestreo y el análisis químico propiamente tal pueden terminar por generar un resultado con poco poder como marcador. Entonces, la realidad nos dice que realizamos pocos análisis,
por los costos que pueden involucrar, por lo tanto, tenemos pocas balas y hay que dirigirlas bien, por este motivo de forma primaria, al menos, debemos tener lecturas de N en nuestros frutos y secundariamente de Ca; y si tenemos ambos, podemos afinar con la relación N/Ca que mientras más baja es representativa de una fruta más resistente a pudriciones.

Sumar otros elementos como Mg, K, la verdad es que nos terminan por confundir, por lo pronto mi recomendación es a trabajar con al menos N. Detalle importante, el resultado debe ser pedido al laboratorio en Concentración (%) y Contenido (mg/100 g de Fruto Fresco), el primero explica de mejor forma el comportamiento de la fruta en postcosecha, debido a que mide la concentración en los tejidos sin la cantidad de agua involucrada al momento del muestreo, que como sabemos varía con el grado de madurez del fruto. El contenido es un valor más cercano a la nutrición, nos señala si nos comemos 100
gramos de cerezas cuantos mg de Ca o N estamos consumiendo, integrando el contenido de agua, ruido que bajo nuestros estudios es conveniente eliminar.


Cerezas susceptibles a pudriciones ¿qué sabemos hoy?


Por desgracia, la información local es aun extremadamente limitada y a nivel global tampoco ha sido muy estudiada, debido a lo mencionado anteriormente en relación con lo rápido que se vende la cereza de otros lugares de producción.

Dos temporadas, incluyendo la recién pasada, llevamos realizando estudios exploratorios en conjunto al Comité de Cerezas con el fin de relevar aquellos factores que más influencia tienen en la generación de fruta susceptible a pudriciones, donde el nitrógeno aplicado y el nitrógeno en frutos marcan la pauta. Sin embargo, es complejo encontrar umbrales, debido a que las variedades poseen rangos de acumulación de minerales bastante disímiles, lo que indica que debemos trabajar de forma diferenciada, en general las variedades tempranas tienen valores más elevados de N.

Se ha avanzado en el efecto del N y el Ca en calidad de frutos y esta información nos ayuda a generarnos una idea extrapolada. En un estudio australiano, aumentos en los rangos de N aplicado en precosecha, resultan en aumentos directos en la cantidad de nitrógeno en frutos, y perder el equilibrio puede desencadenar detrimentos en la calidad y una disminución en la percepción de la calidad por el consumidor. Este tipo de resultados también los observamos en los estudios exploratorios que hemos realizado en Chile, a más nitrógeno, más pitting, machucones, menor firmeza, entre otros parámetros cuantificados.


Si observamos el gráfico 1, nos podemos dar cuenta que la planta a medida que posee más N disponible más acumula en los frutos, si tenemos más N en el fruto hay más fuente de alimento para hongos, de esta forma aumentamos la susceptibilidad. Sin aplicación de N, la planta también se resiente en calidad, por esto debemos conocer los puntos de equilibrio de nuestros huertos. Como dato al margen, en Chile podemos encontrar aportes de N que duplican fácilmente los 75 g por planta, sin contar los aportes del agua y abonos orgánicos, superando muchas veces 1% de N en fruto.

Gráfico 1 . Firmeza de pulpa promedio postcosecha y Nitrógeno Total en frutos luego de tratamientos con Nitrógeno (Ca(NO 3 ) 2 ) aplicado por fertirriego (Modificado de Swarts et al., 2017) en plantas cv. Lapins/F12-1, de 10 años, Grove Research Station, Tasmania, Australia.

En conclusión, no solo en la producción de cerezas, sino en toda la agricultura, debemos realizar esfuerzos técnicos para conocer y aplicar las demandas de fertilizantes de nuestros huertos de forma exacta, las carencias y excesos pueden ser marcadamente fuentes de susceptibilidad a enfermedades como bacteriosis u hongos de madera, que encuentran un hospedero con poca resistencia debido a desequilibrios derivados del uso inadecuado de la nutrición mineral. Hoy nuestro objetivo es ganar la carrera de buena forma en China y para esto, pensando en pudriciones y calidad de frutos, debemos disminuir N y aumentar Ca.

Los nuevos departamentos de sustentabilidad que se están creando en las exportadoras, encargados de seguir la huella del agua y carbono del proceso productivo, deben integrar con absoluta prioridad la huella del Nitrógeno, con el fin de generar plantas y fruta más resistente a condiciones de estrés biótico y abiótico, resultando además una producción de menor impacto al medio ambiente.

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