Proveedores

Principales características e historia del sistema de conducción chileno DESH para cerezos

05/05/2020

Por: Ricardo Miño Astorga, Ingeniero Agrónomo

Fotografía Ricardo Miño

El mundo del “agro” a lo largo de la historia ha tenido que adaptarse a múltiples condiciones y variantes que le han permitido una mejora continua en innovación para las herramientas y soluciones de quienes trabajan en el rubro. Cada avance, cada nuevo implemento ha nacido de la necesidad de adaptación frente a un nuevo escenario. Y es así también como nace DESH (Doble eje sobre hilera), el sistema de conducción de cerezos creado por el ingeniero agrónomo chileno Ricardo Miño Astorga.

Ricardo Miño posee más de 23 años de experiencia en el rubro agrícola y ha trabajado para importantes compañías productoras y exportadoras de fruta fresca. Durante esa época participó de la plantación y desarrollo de muchos huertos de distintas especies, principalmente de cerezos y a su vez muchas variedades y distintos sistemas de conducción (Vaso español, Eje, Y-trellis, Tatura, etc).

El año 2011 y en base a su persistencia y visión, se ve enfrentado a una situación no menos real en muchos casos de reconversión: plantar un cuartel de cerezos sobre un cuartel de kiwis, pero con la condición fue que “no debía arrancar los kiwis y usar los mínimos recursos”.

“Fue entonces que puse los patrones entre dos plantas de kiwi e injerté en terreno. La planta fue otra innovación: Patrón Colt con puente de portainjerto enanizante. La variedad elegida por la zona, cv. Royal Dawn con Lapins como polinizante. Durante un año, al menos, debía hacer convivir los cerezos con una planta de kiwi ya formada. Este “experimento” tenía 10 há, en un marco de plantación, de acuerdo con la plantación de kiwi: 4,0 X 2,5 m., y según mi experiencia tenía dos opciones para formar el huerto, en un eje simple o en doble eje” señaló Miño.  

Dado que la altura del parrón era 2,2 m. y formarlo en eje simple implicaba arrancar la estructura,  y además estaba claro que el patrón puente, si bien es cierto debería disminuir el vigor con respecto a un Colt, no se sabía qué tanto, fue en ese instante donde Ricardo Miño pensó en formarlo en doble eje y para disminuir el vigor debía inclinarlo en al menos 60°, pero sobre la hilera.  Ya tenían experiencia en Tatura e Y- Trellis, entonces había dos puntos en contra: no se podía hacer una gran inversión financiera y además quería libertad de movimiento entre las hileras, lo que con estos sistemas no se obtiene.

Al final de esa primera temporada, las plantas crecieron relativamente bien; en un 80% ambos ejes llegaron a los 2,2 m. Durante ese año fue imaginando la conducción de los laterales y se convenció de guiarlos en ángulo de 90° con respecto al eje, hacia la entre hilera. Fue autorizado a arrancar el huerto de kiwi, y el dueño, no muy convencido aún, lo dejó continuar con el proyecto, “con los mínimos recursos, pues de seguro vas a tener que rehacerlo”, le dijeron.

El segundo año se realizó un manejo para estimular brotación. Ahora la duda era cómo hacer que los laterales se mantuvieran en ángulo recto con respecto a los ejes.

Optimizando lo que había en el campo, usó varas de “cañaveral”, mucho más débil que un coligüe, pero cumplió, al menos ese primer año. Luego, los siguientes dos años se mantuvo formando y homogenizando el huerto e ideando la forma de guiar los laterales sin usar tutores. Les llamó la atención el rápido endardamiento de cada lateral. En un principio se lo atribuyeron al puente de Gisela 6. La altura de cada eje es de 2,2 m, se dejaron 14 laterales por eje, 28 laterales por planta. El largo máximo de cada lateral es 1 m. para dejar dos metros libres en la entre hilera para el paso del tractor. Los laterales se comienzan a formar desde los 70 cm desde el suelo.

Se obtuvo la primera cosecha el 30 de octubre de 2014. Y se cumplió lo planteado inicialmente, la cosecha fue totalmente peatonal y fácil de realizar. El personal no tenía experiencia en cosecha de cerezas y la realizaron sin mayores inconvenientes. Se obtuvo como producción 3 ton/há. En el camino hasta hoy, ese proyecto ha producido constantemente entre 13 y 14 ton/há de una fruta de extraordinaria firmeza y calibre.

“Desde el primer año he tratado de mejorar este sistema, siempre pensé en que es un sistema óptimo para transformar un huerto de kiwi o parrón de uva en cerezos. He invitado a muchos colegas para que hagan críticas o aporten ideas. De tales visitas se han obtenido muchas buenas conclusiones” agregó el experto.

La estructura base de este sistema debe ser un parrón con centrales a 20 m., cabezales y un perimetral, por lo tanto, el uso de esquineros también es fundamental. Todo en 3,5 m. de altura (al menos).

Se usan tres alambres en el tejido, uno al centro de la hilera y dos a 70 cm  a cada lado del central. El alambre central se usa para fijar los ejes y los laterales se usan para guiar los brazos. Esta es una posible debilidad de este sistema, pues hasta el momento, la mejor manera de guiar laterales y asegurar su posición es colocando una estaca a 70 cm. del cuello de la planta a cada lado hacia la entre hilera. Desde esta estaca se proyecta un alambre hacia el tejido aéreo en un ángulo idéntico a cada eje. Los laterales se amarran al alambre. Es decir, la ortopedia se realiza sobre esta estructura.  Luego, esta estaca y el alambre no se remueve más, por lo tanto, labores mecanizadas como aplicación de herbicida se ven dificultadas, pero es lo que mejor ha funcionado y permitido formar el huerto a la perfección.

Este sistema reduce bastante el vigor, siendo ideal para combinaciones fuertes. El marco de plantación ideal es 4 X 2 m. es decir, 1250 plantas por há. También funciona para otras densidades.

Lo más importante es la distancia sobre hilera. Los 2 metros permiten dar un ángulo de 60°. A menor distancia este ángulo es menor, por lo tanto, el control de vigor también es menor. Mayor distancia se recomienda en un suelo muy bueno, profundo y drenado.

Con respecto al costo inicial de estructura y mano de obra, se desglosa así:

Así ha evolucionado el sistema DESH en varias zonas productivas de cereza en al zona central, con buen período de adaptación y buenos resultados como potencial productivo.

“Este año, una vez que vimos los resultados en cuanto a productividad, curva de calibre y facilidad de cosecha, quedamos absolutamente convencidos de que es un muy interesante sistema y fácil de manejar. Los costos iniciales adicionales de casi US$3.000/ há se compensan con la precocidad, eficiencia y rápido retorno de la inversión inicial” enfatizó Miño.

Por su parte, Carlos Tapia, director de Avium comentó: “Ningún sistema de conducción en cerezas debe ser blanco de críticas, que muchas veces son infundadas y en base a poco conocimiento de los manejos, los “pro” y los contra de cada uno… generalmente casi como “comentarios de pasillo”. Un sistema de conducción depende de muchos factores importantes como varidad, portainjerto, suelo, clima, etc. Pero personalmente creo que uno de los factores más importantes es la confianza, seriedad y disciplina que le pone cada productor en logra el objetivo. El hacerlo muy bien es sinónimo de éxito al corto o mediano plazo, pero nunca perder de vista que el principal objetivo de cada uno es poder maximizar el potencial de producción mantenido en el tiempo.

Si bien hay mal llamadas “recetas” de manejo para formar cada sistema de conducción, el éxito o fracaso está muy relacionado a la gestión del productor en cuanto al momento y a la técnica de cada manejo. Y mi comentario incluso es para aquellos más conocidos o más utilizados como es el eje central”

Fotografía Ricardo Miño
Fotografía Ricardo Miño
Fotografía Ricardo Miño
Fotografía Ricardo Miño
Fotografía Ricardo Miño

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